[ La cercanía a la distancia ]
Hay una línea invisible entre lo que nos separa y lo que nos une. Un camino incierto que cuando se recorre, transforma la distancia en cercanía. Este proyecto fotográfico nace de una tensión sutil y constante: la que existe entre dos puntos geográficos, dos casas, dos paisajes, dos lenguajes, dos cuerpos. La cercanía a la distancia es un cuaderno de viaje, un intento de mirar lo que está entre medio, la convergencia de sus opuestos: cercanía/distancia, partida/regreso, contención/apertura, claridad/sombra, ida/vuelta. Las imágenes no resuelven esas dualidades, sino que las habitan. Se trata de sostener la paradoja, de permitir que las tensiones coexistan. Porque tal vez la distancia no sea lo contrario de la cercanía, sino su condición. Quizás es precisamente la distancia lo que permite el deseo de acercarse. Es un fotolibro que se despliega como se despliega el horizonte. Una geografía emocional que convierte el desplazamiento en una forma de escritura visual. Las 33 imágenes que componen este fotolito forman una secuencia cerrada, finita, contenida en los márgenes que impone el propio soporte analógico. 36 disparos posibles. 33 decisiones. Un mismo carrete. Sin edición posterior, sin repeticiones. Cada fotografía es un gesto único, una intuición atrapada; una presencia radical. Un negativo revelado, al que se le ven los agujeritos. El grano, la falta de nitidez en algunos casos, los contrastes suaves o duros, son parte de ese lenguaje visual improvisado. Puede que también el idioma de la memoria. ¿Es la distancia lo que nos separa o lo que nos permite acercarnos?[ Closeness to Distance ]
There is an invisible line between what separates us and what unites us. An uncertain path that, when traveled, transforms distance into closeness. This photographic project is born from a subtle and constant tension: the tension that exists between two geographical points, two houses, two landscapes, two languages, two bodies. Closeness to Distance is a travelogue, an attempt to see what lies in between, the convergence of opposites: closeness/distance, departure/return, containment/openness, light/shadow, going/coming back. The images do not resolve these dualities, but rather inhabit them. It is about sustaining the paradox, about allowing the tensions to coexist. Because perhaps distance is not the opposite of closeness, but its condition. Perhaps it is precisely distance that allows the desire to draw closer. It is a photobook that unfolds like the horizon. An emotional geography that transforms movement into a form of visual writing. The 33 images that make up this photolith form a closed, finite sequence, contained within the limits imposed by the analog medium itself. 36 possible shots. 33 decisions. A single roll of film. No post-processing, no retakes. Each photograph is a unique gesture, a captured intuition; a radical presence. A developed negative, its tiny holes visible. The grain, the lack of sharpness in some cases, the soft or harsh contrasts, are part of this improvised visual language. Perhaps also the language of memory. Is it distance that separates us or what allows us to draw closer?